El tratamiento de conducto, también llamado endodoncia representa un tratamiento de suma importancia para evitar la pérdida de las piezas seriamente dañadas y comprometidas, logrando de esa forma conservarlas en la boca una vez que han sido rehabilitadas, y que de otra manera tendrían que ser extraídas.
Comienza por la eliminación de las zonas dañadas de la pieza dentaria. Este tratamiento se realiza bajo anestesia local.
El odontólogo elimina el tejido dentro de la cámara pulpar y limpia todo tejido nervioso de los conductos radiculares. Esto se hace para eliminar el dolor de la pieza dañada y para quitar el tejido infectado.
Consiste en la extirpación del tejido vital de la pieza, denominado pulpa dental (paquete de venas, arterias y nervio), contenido en su interior y que corre a lo largo de los conductos de las raíces dentales.
• Evita actividades intensas durante el resto del día.
• Cuando pasen los efectos de la anestesia, los tejidos que rodean y sostienen al diente quedan inflamados, por lo que es normal experimentar dolor de tres a siete días después de realizado el tratamiento.
• Este dolor suele variar en intensidad con respecto al diente tratado y con cada paciente. Habitualmente es un dolor moderado, que se controla con la medicación indicada por tu odontólogo.
• Hay ocasiones en que se presentan síntomas de dolor intenso y supuración. Si con la medicación indicada no se consigue controlar estos síntomas, aconsejamos que te acerques al consultorio para que un profesional pueda examinarte.
• Evita en lo posible masticar con el diente tratado hasta que tu odontólogo haya realizado la restauración definitiva. Esta debe realizarse en un período menor a los 8 días luego del tratamiento de endodoncia. Te recordamos la importancia de esto para evitar que el tratamiento fracase.
• La higiene bucal debe ser la habitual.